Crónica fin de semana 20-22 julio

El viernes rezamos con el salmo 42. “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios Vivo….” La canción: ” sigue habiendo tanta necesidad…” nos lleva a mirar con amor la realidad que nos envuelve.

La mañana la pasamos apoyando las actividades en el CETI y en el Centro de las niñas. Al mediodía, la Llamada a la Oración en las Mezquitas. Se oye el canto por altavoces que llama a la población musulmana.

Al atardecer visitamos el Templo de la Comunidad Hindú. Anyú nos recibe muy atenta en la antesala; después del saludo inicial pasamos al otro espacio y para ello nos descalzamos -símbolo de limpieza- . Allí, nos explica la filosofía y la espiritualidad hindú.
Entre los carteles de entrada se encuentra Ghandi. Es una religión con muchos elementos e interpretaciones según las ramas y los maestros.

Por la noche vienen a buscarnos y pasamos la frontera hacia Nador -Marruecos. Nos quedamos en las Casas de la Divina Infantita y las Hijas de la Caridad.

El sábado 21, nos empapamos bien de los años de experiencia compartidos de la Vida Religiosa y entre personas musulmanas, y extranjer@s que llegan a Nador en su paso previo a la entrada en Europa. Son personas con derechos, pero despojados de todo; tambien visitamos un Centro para personas de la calle; Sección de bebés/niñ@s en Hospital, dispuestos para acogimiento familiar, y el Monte Gourugoú.

Quedamos impactadas por la entrega generosa de la Vida Religiosa en estos lugares, pero también por todo lo que refleja esta situación de necesidad, pobreza, injusticias sociales, desigualdad de oportunidades, pasividad de instituciones y gobiernos implicados -cómplices, de un mal ya casi endémico.

Y nos preguntamos… ¿hasta cuándo va a durar esto? Porque la muerte ya esta acechando y el Mediterráneo se convierte en una gran fosa!!
El domingo 22, es la fiesta del encuentro de las comunidades cristianas de varias zonas: es Signo de fraternidad, solidaridad y ayuda mutua intereclesial. Asi hacemos visible el gesto de “tendiendo puentes”.

Despues de la Eucaristía y la comida compartida nos despedimos con una profunda alegría y “el corazón llenito de nombres”. Con los diferentes coches vamos siguiendo la valla-frontera; el control de soldados en sus garitas, los obstáculos-fosas en el terreno y las concertinas dan fe del objetivo que se pretende.

Pasamos las dos (Marruecos- España) fronteras y en media hora ya estamos en Melilla. Visitamos la fortaleza Ciudadela y entramos en Casa de Divina Infantita.

Por hoy cerramos esta crónica, intensa en contenido y la cabeza con muchas preguntas por responder. ❤

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